
Mantener seguros los calentadores infrarrojos para baños (y que funcionen correctamente) Instalar un calentador infrarrojo en un baño es algo arriesgado. Hay vapor por todas partes y agua que salpica constantemente; son dos cosas que la electricidad odia. Si no se gestionan bien los detalles técnicos, se puede producir un cortocircuito o, peor aún, una descarga eléctrica peligrosa. Para evitar esto, nos concentramos en tres aspectos clave: los sellos, el aislamiento y la conexión a tierra. Lidiar con la humedad Utilizamos tubos de vidrio de cuarzo con sellos resistentes en los puntos críticos. ¿Por qué? Porque en un baño húmedo, la humedad tiende a infiltrarse en los extremos de la lámpara. Cuando eso ocurre, aparecen arcos eléctricos, lo cual no es nada bueno. Nos aseguramos de que los terminales tengan un aislamiento reforzado para mantener alta la resistencia eléctrica. Si se usan sellos baratos, el filamento de tungsteno se oxida y se quema. Es una pérdida de dinero. Problemas con los cables La mayoría de los calentadores fallan en los puntos de conexión. Es allí donde suelen ocurrir los problemas. Usamos conectores resistentes a la humedad, como los R7 o contactos de muelle, ya que mantienen una conexión firme. Una conexión floja puede causar problemas graves; genera picos de calor que pueden derretir la carcasa de plástico o dañar el aislamiento de los cables. Un consejo profesional: utilice cables de silicona para los conductores internos. El PVC estándar no puede soportar los ciclos térmicos diarios. La silicona sí puede resistirlo y seguir funcionando. Conexión a tierra y el equilibrio adecuado Dado que la mayoría de los calentadores infrarrojos montados en la pared tienen un chasis metálico, es necesario tener una conexión a tierra adecuada. Construimos un terminal de conexión directamente en el disipador de calor de aluminio para simplificar las cosas. Pero aquí está la parte complicada: podrías pensar, “¿Por qué no simplemente encerrar todo en una caja impermeable?”. Pero si se hace demasiado hermético, el calor se queda atrapado. En ese caso, los componentes del calentador se dañarán. Si la temperatura interna sube demasiado, los condensadores del circuito de control dejarán de funcionar antes de tiempo. Se trata de encontrar el equilibrio adecuado: suficiente sellado para evitar que entre agua, pero lo suficientemente abierto como para que el aparato pueda “respirar”.